Impacta al reclutador desde el asunto del correo

Expertos recomiendan que se escriba con un tono serio y no genere ambigüedades en el empleador.

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Escribe el asunto del correo con mayúscula inicial e indica que es tu hoja de vida y el cargo al que aspiras. Foto: 123rf.com
Escribe el asunto del correo con mayúscula inicial e indica que es tu hoja de vida y el cargo al que aspiras. Foto: 123rf.com

Hace poco, un editor de contenido publicó una vacante para un redactor digital y dos postulantes le hicieron llegar sus hojas de vida por correo. Escribieron asuntos inusuales: "¿Vas a dejar pasar esta oportunidad?", escribió el primero. "No busquen más, aquí estoy para aplicar al cargo”, dijo el segundo.

Lo que tú escribes en el asunto del correo electrónico cuando vas a enviar la hoja de vida es determinante para que el reclutador abra, descargue y lea tu currículo. Pero lo mejor es que no te sobreactúes para tratar de impactar, recomendaron los expertos consultados por elempleo.com.

Hay personas que por querer hacer más logran todo lo contrario al escribir el asunto del correo. ¿Por qué? Porque tienen errores de ortografía y tratan de escribir frases muy creativas, pero que algunas veces terminan molestando al receptor, que en este caso sería la persona encargada de abrirles las puertas al proceso de selección.

Claudia Ortega Ariza, socia fundadora de Philogy I+Di Organizacional, comenta: “considero que lo importante del asunto es que sea evidente para la persona que está realizando el proceso de selección. Es este sentido, lo que se debe ubicar es el nombre del cargo al que se aspira, e indicar, por ejemplo, ‘Hoja de vida de ‘Pepito Pérez’”.

Para Ortega, el tono de lo que se escribe en el asunto no debe variar según el cargo. Para ella el proceso es el mismo y posee igual nivel de seriedad. Además, porque no es posible saber quién es la persona detrás del proceso, por lo que se considera que es mejor tener un tono imparcial, que no genere un efecto contrario del esperado.  La inteligencia emocional es pertinente en las relaciones cara a cara.

Escribe el asunto del correo con autenticidad y profesionalismo. Se impacta con la precisión de las palabras, haciendo la intención clara y sin tanta extravagancia.

Natalia Gutiérrez Lee, gerente y cofundadora de INVITA, plataforma de psicólogos en línea, expresa que en su caso particular abriría los correos con asuntos llamativos por curiosidad, “como cuando uno va en el carro y ve un accidente y se queda mirando. Leería la hoja de vida, prevenida”.

Sin embargo, esto podría ser una apuesta arriesgada. Si bien llamar la atención es algo positivo, el candidato en vez de ganar puntos podría entrar en desventaja, pues el reclutador lo puede descartar de tajo por el asunto, ya que no denota seriedad y suena hasta algo comercial. Y si decide abrir la hoja de vida es posible que se fije en ella solo para corroborar que sí tiene un perfil tan perfecto como el que dice tener en el asunto del correo.

“Hay que tener mucho cuidado. Con un asunto de este tipo, yo podría decir que el candidato es egocéntrico y hasta prepotente, así no lo conozca. Pero si llama la atención de forma correcta y esa creatividad es afín al cargo, puede ser bienvenido. Depende esto mucho del reclutador. Además, hay que tener en cuenta que muchas veces se pide a las personas escribir de una forma específica el asunto, y si tú no lo haces, no lo verán”, puntualiza Juan Fernando Santaella, experto en Recursos Humanos.  

Otra postura

“Uno puede encontrar de todo cuando recibe los mensajes de hojas de vida, pero eso también depende de lo que proyecte la empresa o la imagen de la marca, si le llega o no a una generación joven. Hay que tener en cuenta el cargo, porque generalmente para cargos administrativos no se ven estos asuntos”, complementa Viviana Barragán, especialista en procesos de selección.

“Yo no diría que este tipo de asuntos en los correos sean necesariamente egocéntricos, es otro tipo de comunicación de generaciones acostumbradas a las redes sociales, a llamar la atención. El problema quizás es que ellos no saben leer del todo a las generaciones mayores”, finaliza Barragán.

Pablo Alejandro Alzate
Contenido@elempleo.com

 

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