El desquite de empleados martirizados

El desquite de empleados martirizados

Investigación laboral /

San Francisco. Los tableros de anuncios de las empresas en Internet son utilizados cada vez más por los propios empleados para desahogarse, denunciar situaciones injustas o esparcir rumores que pueden tener efectos inmediatos en la bolsa.

Las conversaciones privadas entre los empleados de muchas empresas estadounidenses ya no se mantienen en la máquina de los cafés o en los lavabos sino en las páginas de mensajes o anuncios en Internet que han crecido como setas en los últimos meses.

Miles de tableros de este tipo permiten a todo aquel que tenga algo que decir sobre una empresa pronunciarse anónimamente sobre cosas que probablemente nunca diría en público.

Mensajes que proceden de fuentes que normalmente son anónimas, en los que los trabajadores disgustados insultan a sus jefes, se quejan de sus salarios, de las discriminaciones que sufren por su raza, sexo, edad o apariencia física, son cada vez más frecuentes en Internet.

En su mayor parte, estos tableros de anuncios virtuales se alojan en terceras compañías, como Yahoo, Vault o The Motley Fool (themotleyfool.com), los más populares.

En la mayor parte de los casos, los comentarios no hacen demasiado daño a las empresas, que los consideran gajes del oficio y algo por lo que no les queda más remedio que pasar.

Pero últimamente las compañías se sienten amenazadas y temen los daños que se pueden originar en el caso de que empleados revelen secretos o cuenten mentiras.

Una de las primeras compañías en sufrir las consecuencias de este comportamiento hostil fue Lucent, el gigante de las telecomunicaciones, cuando por culpa de un comunicado de prensa falso en uno de los tableros de Internet de Yahoo sus acciones perdieron un 3,6 por ciento en un sólo día.

Los tableros de anuncios no sólo son utilizados por los empleados de compañías. Las escuelas, los grupos profesionales y otros grupos sociales también los utilizan de manera masiva. El problema en este caso es el mismo: la información que se da siempre es anónima.

Para las compañías, que en muchos casos ni siquiera saben que estas conversaciones están teniendo lugar, estos diálogos electrónicos representan todo un desafío para su credibilidad.

Vault, que aloja unos 3.500 tableros de mensajes de otras tantas compañías, requiere a sus usuarios que se registren e introduzcan sus datos para colocar un mensaje.

Vault también trata de deshacerse del contenido que atenta contra la ley de propiedad intelectual, y de los mensajes que proporcionan información sobre individuos. Pero con el volumen de anuncios que circula en sus páginas, no puede estar en todo.

En cuanto a Yahoo, su política consiste en dejar que sean los propios usuarios los que se autorregulen.

Para contrarrestar el efecto de los tableros de anuncios han nacido servicios y compañías como cyberangels.com, que ofrece servicios como un número cyber 911 para ayudar a los individuos a los que se ha atacado. Todo es cyber, hasta el cotilleo. Efe

Hombres y mujeres discriminados

Algunas grandes corporaciones tienen el dudoso privilegio de contar con sus propias páginas web, creadas por los trabajadores con el único fin de ponerlas a caldo.

Este es el caso de la cadena de supermercados Wal-Mart, el mayor empleador del país, que cuenta no con una sino con dos páginas: www.walmartyrs.com (los mártires de Wal-Mart) y walmartsucks.com (Wal-Mart apesta).

En ambas páginas los empleados, en su mayoría mujeres, se refieren a los bajos sueldos que ofrece la compañía y a las dificultades para obtener promociones.

En torno a la empresa de transporte de mercancías UPS también se han creado algunas páginas de este tipo. La más concurrida es El Café Marrón (Brown Cafe, con la dirección en Internet browncafe.org), en el que son frecuent...

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