Empresas colombianas aún discriminan a trabajadores con VIH

Estudio de la OIT ratifica que personas con VIH siguen siendo despedidas de sus trabajos o no consiguen empleo debido a su condición.

Investigación laboral /

El primero de diciembre se conmemora el Día mundial de la lucha contra el Sida. ¿Se ha progresado para permitirles a personas portadoras del virus trabajar de manera normal? Aunque hay avances, lo cierto es que continúan siendo discriminadas al momento de buscar empleo, cuando quieren permanecer en su actual puesto de trabajo o cuando quieren dar un paso adelante en sus carreras.

Esta es una de las principales conclusiones del más reciente estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Red mundial de personas que viven con el VIH  (GNP+).

El análisis se basó en encuestas realizadas a más de 100.000 personas que viven con el VIH, en 13 países del mundo.  Y arrojó datos importantes en cuanto a la relación de las personas infectadas con el trabajo, por ejemplo, que un gran número de personas que vive con el VIH está sin empleo, con tasas que varían del 7% de los entrevistados en Uganda a 61% en Honduras.

En el informe The impact of HIV and AIDS on the world of work: Global estimates, publicado por International Labour Organization 2018, se dice que el número de trabajadores, ya sea total o parcialmente incapacitados para trabajar debido al VIH y el Sida, ha disminuido drásticamente desde 2005, y se proyecta que esta tendencia continúe. Se espera que el número total de personas que no puedan trabajar sea de 40.000 en 2020. En el 2005 esa cifra era de alrededor de 350.000. Esto corresponde a una disminución del 85% para los hombres y del 93% para las mujeres. La disminución correspondiente de la incapacidad parcial para trabajar es de 655.000 a 95.000 (81% para hombres y 91% para mujeres).

Sin embargo, el estudio de la OIT y GNP+ asegura que cada vez hay más acceso a terapia antiretroviral, las personas viven más años y con mejor calidad de vida, y con capacidad para laborar. Pero la discriminación laboral no ha mejorado mucho. Además, los estudios muestran que un punto importante para que las personas con VIH sean adherentes a la terapia y tengan más bienestar es tener un trabajo digno y estable.

La investigación HIV-related stigma acting as predictors of unemployment of people living with HIV/AIDS, realizada en China, mostró que los dos factores que más influencian a los empleadores para no contratar personas con VIH/Sida son la percepción de que son incompetentes y el miedo a que propaguen la infección.

Discriminación en empresas colombianas

En nuestro país, los casos de discriminación no son ajenos. Alex Manrique*, profesor de sociales, sufrió en carne propia la problemática entre el 2016 y 2017. Trabajaba en un colegio personalizado al norte de Bogotá cuando se dio cuenta de que tenía VIH. Sus empleadoras, ilegalmente, le exigieron la historia clínica –amenazándolo con que si no la entregaba, no le pagarían unos días de incapacidad que había pedido por cuestiones de salud ajenas al virus-. Se dieron cuenta, entonces, de que tenía VIH y, posteriormente, lo discriminaron y lo aislaron.

Además, le restringieron los permisos para acudir a las citas médicas y le dijeron que se los autorizaban únicamente si él le contaba a la junta directiva del colegio su estado de VIH. También lo condicionaron a que fuera cuidadoso al ir al baño, porque ‘podría infectar a alguien’. “La rectora comenzó a hacerme comentarios como que para el próximo año a ella no le servía una persona que se iba a enfermar con mayor frecuencia porque iba a dificultar el desarrollo académico”, contó a elempleo.com. Finalmente, terminaron despidiéndolo. 

Según el último estudio de la Cuenta de Alto Costo, hasta el 2017, se registraron 82.856 personas contagiadas por VIH en Colombia. Por su parte, Onusida proyecta que en el país podría haber 160.000 casos.  

Todo lo que le hicieron sus empleadoras a Manrique es discriminación y eso lo castiga la Ley, pero, más allá de eso, el mayor daño lo recibe la persona porque la hacen sentir señalada, culpable, incompetente e inhábil.

Manrique no se amilanó. Demandó, ganó el fallo y logró que lo reintegraran. Sin embargo, “fue algo terrible. Me quitaron la carga académica y me discriminaron de cualquier actividad. Ni siquiera podía acceder a participar para escoger el representante de los profesores. Totalmente relegado. Encerrado en una oficina”, recuerda.

“Parecía que quisieran acabar con mi espíritu. Me inutilizaban por completo. Haciendo la forma para que yo me aburriera y terminara renunciando”, persona víctima de discriminación. 

“Uno termina pensando que uno no sirve para nada, y que con la enfermedad está uno acabado. Es como si fuera una sentencia de muerte. Es muy doloroso”, comenta Manrique sobre el daño producido por sus empleadoras.

Manrique, actualmente, tiene trabajo. Afirma que el cambio es total, que se siente útil. “Yo me digo: bueno, yo sí tengo capacidades, sí tengo cualidades, puedo hacer muchas cosas”.

José Rafael Guillen, coordinador de Educación e Investigación en la Corporación Red Somos, apunta que vivir con VIH es una condición de salud que no genera una incapacidad laboral. La prueba de VIH, según decreto 1543 de 1997 del Ministerio de Salud, está prohibida para el ingreso o permanencia de cualquier persona a una actividad laboral.

“Aún existe mucha desinformación en Colombia, y existen aún empresas que solicitan la prueba en los exámenes de ingreso del trabajador, y en muchos casos es realizada sin consentimiento del mismo, usándose como filtro en el proceso de contratación”, lamenta.

Guillen complementa y cuenta que de las situaciones más difíciles que experimenta la persona que vive con VIH en espacios laborales es cómo resguardar su derecho a la privacidad del diagnóstico ante la solicitud de permiso para asistencia médica a su empleador y la insistencia del mismo sobre cuál es el motivo de sus frecuentes consultas médicas.

“Otro aspecto que afecta el estigma y discriminación y, que además afecta la adherencia al tratamiento de VIH, es la dificultad de tomar el tratamiento de las personas en horas laborales, por miedo a que sus compañeros y superiores puedan hacer preguntas y se enteren de su diagnóstico”, detalla Guillen.

Por estos motivos, se deben generar procesos de información y formación en las empresas que incluyan el reconocimiento de la normatividad y se evite cualquier clase de discriminación.

¡Afuera los prejuicios! ¿Qué es el VIH/Sida y cómo se contagia?

 “VIH significa Virus de Inmunodeficiencia Humana. Y se encarga de destruir el sistema inmunológico -de las defensas-, disminuyendo la capacidad del cuerpo de contrarrestar infecciones y ciertas enfermedades”, define Lina Paola Quintero Giraldo, médica.

Según Quintero, el VIH se encuentra en algunos fluidos corporales, por eso se puede transmitir a través de relaciones sexuales vaginales o anales, compartir jeringas con una persona infectada, o de la madre al hijo durante el embarazo, parto y lactancia.

“Para que haya transmisión el fluido corporal infectado tiene que entrar en contacto directo con la membrana mucosa, el tejido lesionado, o ser directamente inyectado en el torrente sanguíneo”, aclara Quintero. El Sida es el estado más avanzado de infección por VIH.

Quintero dice que el virus no se transmite por la saliva, el sudor, los abrazos, por dar la mano, ni por compartir el baño. Se transmite a través de la sangre, el semen, el líquido preseminal, fluidos rectales y vaginales, y la leche materna. 

Así que si tú eres un empleador que cree en frases comunes y discrimina a su trabajador con VIH, es bueno que reflexiones y te eduques respecto a la propagación del virus –si piensas que un empleado infectado puede contagiar a otro-, a la expectativa de vida de una persona contagiada – si crees que se va a morir pronto- y, sobre todo, a las capacidades laborales que tiene alguien con VIH –si lo consideras incompetente-.

Contexto en Colombia

Casos como el de Manrique no son pocos en nuestro país. El estudio Índice de Estigma y Discriminación, realizado por la Red colombiana de personas viviendo con VIH con base en entrevistas a 1.000 personas portadoras, arrojó que un 10% del total de encuestados - que perdieron su empleo por lo menos una vez en el último año- afirmó que esto se debía principalmente a su condición de VIH positivo.

En los casos en los que las personas perdieron sus empleos por esta condición, un 15% le atribuyó su despido a la discriminación de sus jefes, un 5% a sus compañeros de trabajo y un 7% a cuestiones de salud.

Lo que dice la Ley

El derecho a la estabilidad laboral está en cabeza de todos los empleados, pero para el caso de las personas que viven con VIH se transforma en el derecho fundamental a la estabilidad laboral reforzada gracias a que su titular es un sujeto de especial protección por su vulnerabilidad y tradicional discriminación o marginación. Y, por tanto, puede ser defendido a través de la acción de tutela. (Sentencia T-519/03, T-992/07, T-238/08, T-295/08, T-703-09, T-490/10,  T-025/11, T-986/12).

En general, el empleador debe conocer la enfermedad que tiene el empleado. Sin embargo, esto no aplica si el trabajador vive con el VIH, pues puede ir en contra de su dignidad y también puede vulnerar su derecho a la intimidad. De hecho, está prohibido exigir la prueba de VIH/SIDA para acceder o permanecer en una actividad laboral. (Artículo 35 del Decreto 1543 de 1997, Sentencia SU-256/96, T-826/99, T-1218/05, T-1219/05, T-992/07, T-295/08, T-898/10, T-447/13).

El Ministerio de Trabajo también ha resaltado que para el acceso a cualquier actividad laboral o permanencia en la misma está prohibido exigir o realizar pruebas para determinar si se es portador o no del VIH.

* Nombre cambiado por solicitud del entrevistado.  

Texto: Pablo Alejandro Alzate

Contenido@elempleo.com 

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