La vida después de trabajar medio siglo en una sola empresa

Juan Ríos, coordinador de mantenimiento en el área Técnica Mecánica de El Tiempo, se irá de la empresa en diciembre, después de dedicar 46 años a la compañía.

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A sus 62 años de edad, Juan Ríos recuerda con emoción el paso del tiempo. Cumplió hace poco 46 años de trabajo para El Tiempo Casa Editorial, ejerciendo cargos técnicos en el área de mantenimiento. En unos pocos días se jubilará.

Mientras camina por los pasillos de la rotativa de la empresa, rememora que ingresó a la compañía a los 17 años de edad. Desde entonces, ha permanecido en la organización. Hace 30 años es Coordinador de Mantenimiento en el área Técnica Mecánica.

“Yo me levanto positivo, me gusta madrugar, trabajar con las máquinas, soy feliz haciendo lo que hago”, asegura.

Casos así son excepcionales. Y, ahora, las nuevas generaciones no pretenden pasar toda su vida laboral en una sola compañía.

¿Qué hacer cuando llega el momento del retiro? Ramón Chaux, gerente de la firma Mind Management, afirma que “hay gente que vive en función de su trabajo y forma su identidad en relación con su empleo y, a través de ahí, hace su vida. Sin embargo, cuando estas personas se jubilan se envejecen y se enferman”.

Cuando esto sucede, es porque el proceso se llevó de forma inadecuada. Así el panorama puede ser muy oscuro. Lo cierto es que no todo puede girar en torno al trabajo. Las personas deben tener un equilibrio de su vida personal y laboral. Juan Ríos tiene esto previsto y comenta que tras su jubilación seguirá trabajando como independiente y, además, se capacitará en otra de sus pasiones: la fotografía.

Felipe Buitrago, experto en felicidad corporativa, expresa sobre este caso particular que “después de 46 años en el mismo trabajo es supremamente raro ver feliz a alguien. Pero estos casos se dan porque sus condiciones laborales tienen una serie de beneficios que les permiten conectar el concepto de las necesidades de la felicidad corporativa: que se le dé lo básico, que pueda elegir, que pueda soñar, y que pueda ser feliz”.

Reflexiones como las de Juan Ríos son válidas para remarcar las necesidades del país para permitir que más colombianos accedan a una jubilación justa tras una vida laboral placentera. ‘El mejor consejo es encontrar trabajo en lo que realmente a uno le gusta y disfruta’, dice. 

No caigas en la zona de confort

Felipe Buitrago, experto en felicidad corporativa, agrega  que “es difícil encontrar personas felices que hagan la misma labor durante años, porque resulta que nosotros nos vamos apegando mucho a la zona de confort.  Si el trabajo no te obliga a hacer cambios en la estructura de las tareas, y de la rutina, va a ser prácticamente imposible mantenerte siempre igual. Se necesita un trabajo en el que estés en constante cambio, a pesar de que sea rutinario”.

Proceso de jubilación

La jubilación viene de la palabra júbilo, de alegría. Y los romanos fueron quienes la implementaron – a su manera -. Los soldados debían permanecer activos durante 25 años. Después de que estos guerreros cumplían su servicio, recibían como compensación una parcela de tierra tras su retiro. De hecho, ciudades como Mérida (Italia) fueron fundadas únicamente con el fin de asentar a los veteranos jubilados en tiempos posteriores a las guerras cántabras.

Mario Felipe Ramírez, Advisory Manager en PWC, expresa que la empresa es la encargada de organizar el retiro del trabajador. La mayoría de compañías tienen capacitaciones y procesos psicológicos a los que vinculan, sobre todo, a los empleados próximos a jubilarse para que su salida no sea tormentosa y, por el contrario, estén bien preparados para ese momento.

“El mejor consejo que se le puede dar a una persona que está próxima a jubilarse es que no espere hasta esa instancia para iniciar actividades complementarias. La idea es que sea proactiva y prevea esta situación e implemente el desarrollo de proyectos personales, de familia, en deporte y viajes, por ejemplo. Es decir, Lo más importante es que no espere hasta el último día para arrancar esa nueva vida”, puntúa Ramírez.  

“Irme de la Casa Editorial El Tiempo para mí es muy difícil –asiente Ríos- porque aquí he estado toda la vida. Pero es un ciclo que ya cumplí y tengo que hacerlo. De eso soy consciente y estoy totalmente seguro. No quiero despedida porque sería nostálgico. Lo que sé es que seguiré dispuesto a seguirle sirviendo a esta ‘casa’ como un exalumno”.  

Pablo Alejandro Alzate
Contenido@elempleo.com

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