Características personales que afectan el trabajo

Características personales que afectan el trabajo

Tendencias laborales /

Vicios y costumbres sociales están íntimamente ligados a la acción cotidiana de cada individuo. En mayor o menor medida, conforman rasgos definidos de nuestra conducta y se insertan como características de lo que denominamos personalidad.

Estos hábitos, que realizamos sin pensar, pueden determinar el éxito o el fracaso para el logro de la inserción en un nuevo ámbito laboral.

En la visión de sí misma, cada empresa requiere determinado perfil de empleado que tenga más que ver con sus creencias y su estilo que con la capacitación específica.

Por eso, la denominación de bueno o mal hábito es relativo a lo que es bueno o malo en la dinámica particular de cada sitio laboral.

Una encuesta realizada entre 120 hombres y mujeres, económicamente activos, de 25 a 50 años, muestra que encabezan los malos hábitos:

-Fumar

-Llegar tarde

-Amiguismo

-Hablar de temas personales

-Tratar de congraciarse obsecuentemente con los superiores

-No mirar al interlocutor

Se observa entonces que se hace hincapié tanto en hábitos meramente físicos como en los denominados rasgos de personalidad.

Por el lado de los buenos hábitos el orden es el siguiente:

-Puntualidad

-Trato amable y cordial

-Orden y prolijidad

-Optimizar la relación laboral y buscar solución a los problemas de trabajo que se presentan

-Ponderación de los logros de terceros

-Opinar con mesura y sin interferir en la actividad de los otros

En menor medida, las opiniones se centraron en casos de acoso sexual, acoso y soberbia laboral, y en temas como masticar chicles, hacer palabras cruzadas, conectarse al walkman, hablar reiterativamente de fútbol, dejar el lugar de trabajo desordenado, pedir adelanto de sueldo en la primera semana de trabajo, fastidiarse ante sugerencias de sus pares, nunca decir gracias ante la colaboración de terceros, nunca pedir por favor a terceros, recordar siempre su nivel académico, apagar el cigarillo en el piso y, por último, leer el diario.

Nuestros hábitos son también nuestro DNI, los llevamos con nosotros y difícilmente podamos cambiarlos. Lo que sí podemos es repensar nuestras propias actitudes con la mayor objetividad posible, básicamente tratando de estar atentos a los contenidos que podamos extraer para la primera entrevista, tratando de averiguar cuál es la empresa y buscando referencias de ella.

Con estos datos podremos demostrar que estamos en condiciones de responder exactamente a aquello que requieran y evitar hábitos y actitudes no aceptados en esa organización.

Gloria Vila

Adaptado lanacion.com

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