¡No te lo pongas!

'La mejor forma de regular la vestimenta de los trabajadores es a través de una política laboral'.

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Entre más clara sea la norma interna, menores conflictos deberían surgir por este tema. Foto: 123rf.com
Entre más clara sea la norma interna, menores conflictos deberían surgir por este tema.

Me atrevo a asegurar que la mayoría de las empresas tienen siempre problemas con la vestimenta de sus colaboradores, ya sea en relación a las prendas que el trabajador decide usar para trabajar, o bien, en relación al correcto uso del uniforme.

Sin duda, la forma de vestir constituye una proyección de la personalidad y de la imagen de la persona, por lo que, si la empresa no ha optado por establecer el uso de un uniforme, debe de respetar, hasta cierto punto, la forma en que un trabajador decide vestirse.

Ahora bien, en virtud del poder de dirección con el que cuenta el empleador, éste tiene la posibilidad de establecer algunas reglas básicas que permitan resguardar la imagen de la empresa y a la vez, evitar conflictos o situaciones inapropiadas en el centro de trabajo.

La mejor forma de regular la vestimenta de los trabajadores es a través de una política laboral, que claramente señale las prohibiciones que aplican en esta materia, es decir, la política debe indicar cuáles prendas no son permitidas, o cuáles características de éstas no pueden estar presentes. Así, por ejemplo, se puede prohibir el uso de sandalias, tanto en hombres como mujeres, así como de camisas sin mangas en el caso de los varones y de escotes pronunciados en el caso de las damas.

Igualmente, en el caso de las empresas que optan por uniformar a sus trabajadores, resulta de mucha importancia recordarles sobre el correcto uso de éste y hacer énfasis en que éste constituye una herramienta de trabajo y como tal, no solo debe cuidarse, sino que también debe evitarse que su uso inadecuado tenga un efecto negativo para la marca o imagen de la empresa.

La implementación de esta política no exime a los patronos de conflictos sobre este tema, pues muchas veces la interpretación de las prohibiciones que comentamos líneas arriba, puede generar dudas o conflicto. Así por ejemplo, frases como: enaguas cortas, escote pronunciado, camisas con logos o frases inapropiadas, podrían con justa razón generar criterios encontrados, por lo que en esos casos, corresponde al representante patronal ser claro y prohibir el uso de una prenda específica.

Si el colaborador o colaboradora porta una prenda de vestir que no cumple con las políticas de la empresa, los representantes de ésta tienen la potestad de hacer cumplir las regulaciones internas indicándole al trabajador que no puede volver a usarla.

Entre más clara sea la norma interna, menores conflictos deberían surgir por este tema, pero es importante recalcar que, en el tema de vestimenta, el patrono siempre será el que tenga la última palabra.

Por: Francisco Salas Chaves

fsalas@bdsasesores.com

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