Nunca pierda la perspectiva en materia laboral

Según expertos consultados por elempleo.com, las pasiones, como el enojo, no deben ser nunca un móvil en el actuar profesional.

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Guardar la compostura en el trato con los demás no siempre es fácil, y peor aún cuando se suma el estrés del trabajo y la presión de los jefes. Y si la persona es apasionada, mayor esfuerzo deberá poner para controlar sus impulsos.

Sin embargo, nunca habrá excusa suficiente para dejar de respetar a una persona.

Un grupo de expertos consultados por elempleo.com sugiere considerar algunas realidades, a modo de diez mandamientos, para no perder de vista las consecuencias de nuestras acciones en esos momentos en que cuesta contenerse.

Primero

Las personas valen por lo que son, personas, y no por lo que tienen ni por hasta dónde han llegado. Si se es consciente de esto, será más fácil entender los errores de los demás, pues seremos consientes de que también nosotros los podríamos cometer.

Segundo

El trabajo nunca es un fin en sí mismo, sino un medio. Lo primero son las personas, y lo que hacemos está en función del bienestar de ellas; anteponer un bien a alguien es un desorden en la jerarquía de valores humanos.

Tercero

Respete la jerarquía. El jefe siempre es jefe ante sus empleados mientras estos se encuentren en la empresa, por lo que debe procurar, incluso en las actividades sociales, mantener una relación educada con ellos.

Cuarto

Ser modelo. La autoridad se gana con la actitud personal, y el trato que reciba de sus compañeros de trabajo será muy similar a la que les ofrezca.

Quinto

Reconocer los logros. Motiva mucho al personal, e incluso incentiva la productividad, el reconocer el buen desempeño de los empleados.

Sin embargo, es necesario cuidarse de la forma en que se otorgue esos reconocimientos, pues la Ley contra el hostigamiento sexual sanciona formas como las caricias o la extorsión.

Sexto

Aprender a criticar. Este apartado es fundamental. Las críticas se deben hacer en positivo, haciendo entender al criticado que se hacen con el único afán de ayudarle .

Además, se critica el hecho, la acción, y nunca la persona, pues el problema no es ella sino la forma en que hace algo.

Séptimo

Tratar de ser empático. Es necesario desarrollar la habilidad de leer los sentimientos del otro, pensar y saber cómo se sentirá la persona con que estoy, especialmente si le estoy llamando la atención, para saber cómo actuar de forma que me entienda mejor y no se vaya a sentir mal.

Octavo

Confianza. Es una de las cualidades que siempre debe existir entre los compañeros, para que no teman llamarse la atención cuando sea necesario, sin temer resentimientos o pensar que están contra nosotros.

Noveno

Al señalar un defecto se debe hacer en privado, así no se lesiona la confianza ni la fama de la persona, y quien corrige expresa su buena intención.

Décimo

El establecer políticas empresariales sobre el trato entre empleados, sin sean restrictivas, ayuda a controlar el ambiente, en especial en momentos más tensos, como al corregir.

Israel Aragón M.

iaragon@nacion.com

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