Cuando a Ram Charam, el famoso asesor de las principales multinacionales del mundo, se le preguntó cuáles deberían ser los principales atributos de un gerente en este mundo globalizado, no dudó en enumerar cuatro de ellos:
? Aprender a liderar el cambio y amar la competencia
? Conocer como ningún otro a sus clientes
? Tener la gente indicada en el sitio indicado
? Saber identificar la receta para hacer dinero
Desde luego esos cuatro principios no lo son todo. Charam y otros líderes mundiales de la gerencia y la administración tienen tantos consejos como empresas hay en cada país, pero cuando es necesario clasificar en orden las prioridades, estas sugerencias no pueden faltar.
Liderar el cambio
Los negocios son dinámicos. Las costumbres y los hábitos de los consumidores son volátiles. Los mercados ya no son cautivos y las opciones de compra son múltiples.
Por lo tanto, un gerente debe estar atento a motivar a su equipo, para que sea todos los días más creativo en sus ideas, y participe en las propuestas de nuevos desarrollos de productos.
Un gerente enfocado al éxito tiene una estrategia, la analiza, la discute con su equipo y con sus asesores y la proyecta hacia el futuro. Se fina retos y anda atento a la competencia, pero no para copiar y ubicarse atrás sino para ofrecer mejores alternativas.
En cambio, un gerente con sus días contados vive del presente, su visión es cortoplacista, se conforma con las utilidades del momento y no le da suficiente importancia al cliente o al usuario, que es la razón de ser de la empresa.
Un directivo pasivo y poco visionario, le tema a la competencia. No la ama como lo sugiere Charam, sino que la detesta. La competencia pellizca, da vida, motiva la creatividad y la innovación, sacude y hace que las personas sean más dinámicas y proactivas.
El objetivo del negocio
Otro rasgo fundamental del buen gerente es pensar en el cliente, satisfacer sus necesidades, estar atentos a visualizar el cambio de gustos, hacer nuevas propuestas.
Pero como la retórica puede con todo, esto no se puede convertir en un decálogo de frases que se cuelgan en las paredes de la oficina y que nadie identifica.
La satisfacción plena del cliente no es solo la calidad, el precio y el embalaje del producto o el servicio que está en el mercado. Parte - dice Peter Senge - de la actitud de los empleados.
¿Qué es lo que la empresa proyecta? Y recordemos que la empresa no son solo las instalaciones, ni los computadores, sino el capital humano. Trabajadores insatisfechos, desmotivados y angustiados trasmiten esa sanción. En muchas ocasiones el enemigo no es la competencia, sino el cliente interno (el operario, el director de división).
Un caso que nos sirve de ilustración de lo que es estar enfocado en el objetivo del negocio, lo tiene el presidente de Alpina, Julian Jaramillo. En entrevista al director de este diario, Mauricio Rodríguez, relató su forma de proceder. Él tiene como hábito ir a las tiendas donde se distribuyen sus productos, escucha los comentarios de los consumidores, habla con ellos y con el tendero.
De ahí saca conclusiones que las lleva y comparte con su equipo de trabajo. Es una fórmula que deberían aplicar todos los gerentes.
El gerente mediano, desenfocado en el mundo contemporáneo de los negocios, vive preocupado todo el tiempo por la tesorería ?algo importante en la organización pero que bien puede estar en manos de un excelente trabajado...




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