Cuando Peter Drucker, padre de la administración moderna, plasmó en ocho puntos las prácticas del ejecutivo eficaz, no dudó en incluir la comunicación en ese selecto catálogo de atributos que no le deben faltar a un líder, un gerente o a un directivo de cualquier organización, sea pequeña, mediana o grande.
El autor del Best Seller ?La Inteligencia Emocional?, Daniel Goleman, encontró en una de sus investigaciones que muchos empresarios son brillantes, tienen títulos académicos de sobra y dominan el arte de los idiomas, pero carecen de algo esencial: capacidad de comunicación.
Hace un par de años The Wall Street Journal publicó un extenso informe sobre las principales fortalezas de los ejecutivos luego de cursar estudios de posgrado, en donde se evidenció que son hábiles en finanzas, tecnología y marketing, entre otras ramas del saber, pero débiles, demasiado débiles, en su capacidad de comunicar.
Seguir enumerando citas tal vez se vuelva tedioso y al final no habrá quedado un solo interesado en el tema. Sin embargo, no se puede dejar pasar por alto una advertencia de Alexis Codina, Director del Centro de Estudios de Técnica de Dirección de la Habana: de todas las habilidades que debe tener un directivo, probablemente la más importante sea la de las comunicaciones interpersonales.
Drucker tiene varias justificaciones para incluir la capacidad de comunicar en las ocho prácticas de un ejecutivo eficaz. Y la incluye como una responsabilidad. Un líder, gerente o directivo debe asegurarse que tanto sus planes de acción como sus necesidades de información sean comprendidos.
En concreto, -dice Drucker, esto significa que los ejecutivos comparten sus planes con todos sus colegas superiores, subordinados y pares?, y les piden comentarios al respecto.
Al mismo tiempo, le señalan a cada persona qué información necesitarán para realizar el trabajo. El flujo de comunicación del subordinado al jefe es lo que generalmente atrae mayor atención.
No saber comunicar implica desperdicios de esfuerzos que se traducen en golpes al estado de pérdidas y ganancias de la organización. Ignorar este factor esencial produce errores, fallos, retrasos, esperas, disculpas, pretextos, mala o nula atención al cliente, problemas o conflictos con compañeros del grupo de trabajo, con jefes o subordinados y con personal de otros departamentos, afirmó Jaime Suárez Tovar, catedrático universitario.
Por eso dentro de los atributos del líder aparece su capacidad de comunicación en las primeras líneas.
De nada sirve su experiencia, sus conocimientos técnicos y gerenciales, sus habilidades y fortalezas sino las transmite oportuna, adecuada y apropiadamente.
En una organización el primer comunicador es el directivo principal, aseguró Suárez.
El mundialmente reconocido por sus libros de liderazgo, Peter Senge, señala que la comunicación permanente entre las personas que integran el personal de una empresa es básica para el éxito de ésta. Sin información no es posible ir todos en una misma dirección.
El esquema de ?ordeno y mando? ya quedó atrás. En la sociedad de la información, de la globalización, de la movilidad veloz de los negocios, ya no basta el concepto plano de dirigir, pues las empresas son una comunidad, unas redes donde el trabajador es lo principal, y no las máquinas.
Según Eduardo Press, experto en resolución de conflictos, negociaciones y clima laboral, las relaciones entre los integrantes de una organización constituyen un proceso comunicacional.
A través del mismo se emite y se obtiene información, se transmiten modelos de conducta, se enseñan metodologías de pensamiento.<>




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